(1873-1943)

“Por la gracia de Dios, soy cristiano, sacerdote, salesiano y obispo; tengo que ser santo”

Inicio del proceso 24-5-1963
Venerable 20-12-2004

Luis nació en Corbetta (Milán) el 18 de octubre de 1873, cuarto de quince hijos (un hermano será misionero y una hermana, religiosa canosiana).
Estudió y se ordenó sacerdote en Milán. Quiso hacerse salesiano, pero su obispo, el cardenal Ferrari, lo mandó con sólo 22 años a Saronno, como vicerrector del colegio arzobispal. 
Ocho años después ingresó en la congregación salesiana. Doctorado en Teología, enseñó teología moral y sociología en el estudiantado de Foglizzo (1906-1910). 
Más tarde, fue párroco de la parroquia de Santa Maria Liberatrice, en el Testaccio, un barrio marginal de Roma.
Un día, abofeteado en plena calle por un violento, Luis le dice “gracias” y le presenta la otra mejilla. 
“Su confesionario – relata un testigo – se ve asediado de la mañana a la noche. En las grandes fiestas, el trabajo de confesor es para él como el hilo conductor de la jornada, a la cual acopla la celebración de la Misa y la predicación, ésta última seis o siete veces al día”. 
En 1916 Benedicto XV lo nombra obispo de Sutri y Nepi. El mismo se redacta un reglamento:
“• Amaré a mi diócesis como a una esposa. 
• Expondré a Jesús los intereses de las almas en mis momentos de oración, y no tomaré jamás una decisión importante sin haberla antes consultado con El.
• Evitaré las comodidades y lo superfluo.
• Tendré mi horario y lo observaré fielmente.
• El moto de mi vida episcopal: ‘la caridad dispuesta a cualquier sacrificio’.”
Así lo hizo durante 26 años, con auténtico espíritu salesiano: “Por la gracia de Dios, soy cristiano, sacerdote, salesiano y obispo: tengo que ser santo”.
Murió fuera de su diócesis el 19 de mayo de 1943, mientras predicaba una tanda de ejercicios espirituales a los alumnos del Liceo de Pordenone. Tenía 70 años.
Sus restos reposan en la catedral de Nepi.