(1909-1979)

“Enseñar puede cualquiera, pero educar sólo quien es un Evangelio viviente”

Inicio del proceso 8-10-2003

José nació el 29 de octubre de 1909, en Derog. Hungría, hijo de Sebastián Wech y María Puchner. Al tomar la ciudadanía cubana, el apellido Wech se transforma en Vandor.
Realizó sus primeros estudios con los Franciscanos. Respondiendo a la Divina llamada hizo su noviciado en Szentkeres, en 1927 y 1928 en la Congregación Salesiana. El 13 de agosto de 1932 hace sus votos perpetuos ya como hijo de Don Bosco. Cursó Teología en Turín (Italia), donde es ordenado Sacerdote el 5 de julio de 1936, en la Basílica de María Auxiliadora.
Ese mismo año es enviado a Cuba, permaneciendo en Guanabacoa hasta 1940, como responsable de la disciplina y de la animación espiritual. En 1940 es nombrado director de la Escuela Agrícola de Moca, en la República Dominicana, que fue intervenida por el gobierno dictatorial de Trujillo. Regresa a Guanabacoa.
Al abrirse en la casa anexa a la parroquia de Versalles, Matanzas, el Noviciado Salesiano en 1943, es nombrado maestro de novicios. Al suspenderse temporalmente el noviciado en Cuba, en 1946 pasó a ser administrador del Colegio de Artes y Oficios de Camagüey.
En 1948 pasa a ser confesor de la comunidad de Santiago de Cuba y en 1951 confesor y capellán del Noviciado de las Hijas de María Auxiliadora en Peñalver, La Habana.
El 9 de diciembre de 1954 llega a Santa Clara para atender la Iglesia del Carmen, dejada libre por los Pasionistas, y ocuparse de la construcción de una escuela de Artes y Oficios. 
Desde allí asesora la reparación de la casa curial de la Iglesia del Carmen y la construcción de la casa salesiana “Rosa Pérez Velázquez”. Al abrirse la escuela, el Padre Vandor es nombrado director, hasta que todas las instituciones docentes de Cuba pasaran al Ministerio de Educación, en 1961. Entonces es nombrado rector de la Iglesia del Carmen. 
“Enseñar puede cualquiera, pero educar sólo quien es un Evangelio viviente”, dijo alguna vez el Padre Vandor, que se hizo ciudadano cubano.
Era reconocido por su bondad, su extraordinaria dulzura, su exquisita amabilidad complaciente y su dinamismo apostólico.
Murió el 8 de octubre de 1979.