Comunicándonos

¡NUESTRA VIDA SE HACE MISION!

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: «Ya reina tu Dios!» Is 52,7

Alegres y agradecidas a Dios queremos compartir los frutos y experiencias de nuestra Misión Patagónica 2019, que sigue escribiendo la historia de nuestra vida misionera como Hijas de María Auxiliadora y que particularmente este año se une a la vida, testimonio y ejemplo de aquellas primeras misioneras que hace 140 años llegaron a la Argentina.
Cómo no traer a nuestra memoria y corazón el testimonio y vivencia misionera de Sor Magdalena Martini, Jacinta Olivieri, Dominga Roletti, Emilia Borgna, María Magdeleine y Catalina Fino, cómo no sentir en nuestro partir hacia la Patagonia el mismo sentir de esas primeras misioneras en Argentina; cómo no poder escuchar en nuestro corazón a la Madre Mazzarello enviándonos a anunciar la Buena Noticia del Evangelio.
Cómo no sentirnos parte de un gran sueño.
Y con esa emoción, alegría y fuerza que nos da el Espíritu Santo y el ADN misionero de nuestra Familia Religiosa, comenzamos a partir desde nuestras casas, laicos y hermanas, para encontrarnos con Jesús en la presencia de tantos hermanos y hermanas de la Patagonia quienes generosamente abrieron sus casas y sus corazones para compartir alegrías y tristezas, frustraciones y esperanzas, pero fundamentalmente la certeza que el Reino de Dios esta en medio nuestro y que Jesús y la Auxiliadora siguen bendiciendo a nuestros pueblos y nuestras familias.

  • Las Heras nos recibe con los brazos abiertos y se consolida nuestra presencia como HMA en medio de la Comunidad

A finales del mes de diciembre, con el gozo de la navidad vivida y la ternura del “Niño envuelto en pañales y recostado en el pesebre”, comenzamos nuestra Misión Patagónica. Primera parada Las Heras, una comunidad de 30 mil habitantes y en la cual hace ya dos años 2 hermanas de nuestra Comunidad de Puerto Deseado acompañan la vida pastoral de ese pueblo. Durante el año 2018 cuenta con la presencia de un nuevo Párroco.
En la misión han participado los jóvenes, los adultos, cuatro hermanas y el párroco.

Testimonio de la Hermana Danuta Drewnowska

“Este año la misión se concentró en un barrio nuevo un poco alejado del centro, que no tiene ninguna capilla por eso la misión empezaba y terminaba en el jardín maternal municipal, que nos prestó la directora, una de las que misionaba con nosotras.

Cada día empezamos por la mañana con la oración y compartiendo la Palabra de Dios del día entre todos presentes.  Así salíamos sabiendo que Dios es quien iba a hablar a la gente.

En cada casa que nos recibían proponíamos la oración, la bendición de la casa, compartimos las alegrías y 
problemas. Invitábamos a la misa en estos días, a los sacramentos, a participar en distintos grupos de la parroquia. Muchos sufrían desempleo, y pidieron oraciones.  Muchos nos sorprendían ¿cómo se puede vivir feliz teniendo poco, sin trabajo fijo?

Al regresar compartíamos entre todos los distintos encuentros y vivencias con la gente y por la tarde retomábamos la actividad misionera nuevamente con la oración, la visita a las casas y empezábamos a las 15.30 también con la oración y después algunos seguían las visitas, algunos jóvenes y hermanas organizaban y animaban el oratorio.

A las 19 hs terminábamos el día con el encuentro con el Señor en la Eucaristía ofreciéndola por todas las personas que habíamos encontrado a lo largo de día.
Una noche se hizo cine debate para los jóvenes. Otra noche encuentro para los misioneros para que pudieran compartir lo vivido en la misión y hacer adoración.
Teníamos la invitación especial de ir al hospital para bendecir no solo los enfermos sino también las oficinas y a los empleados y todo el ambiente.
El nuevo párroco tiene deseo de formar y construir la comunidad que da testimonio, que atrae a otros, para que la comunidad católica tenga más vida sabiendo que en Las Heras La gente tiene sed de Dios por eso hay que acercarlo, darlo a conocer, testimoniarlo.”

  • Entre los Jóvenes hacemos vivencia de Iglesia Diocesana

Una vez más como en años anteriores hermanas y jóvenes de nuestra Inspectoría se sumaron a la 12° Misión Juvenil Diocesana en Puerto San Julián. Ser y sentirnos Iglesia junto a su Pastor y esa porción del pueblo de Dios en la Diócesis.
Ser Misioneros y Misioneras de la Esperanza y la Alegría aportando nuestro carisma, nuestra opción por los jóvenes mas pobres. Hicimos experiencia oratoriana de Misión.

 

Testimonio de la Hermana Ana María Guerrieri
“Hoy estamos transcurriendo el séptimo día de la 12° Misión Juvenil Diocesana en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz.
Son aproximadamente 90 jóvenes que vienen de diferentes partes de la Patagonia y están viviendo a pleno la misión.
Por las mañanas hay formación y oración personal. Las tardes se dividen en oratorio y visita a las casas del pueblo según el barrio que le toque a cada comunidad. El día concluye con la Eucaristía y un momento de oración.
Para organizar todas las actividades, los chicos se dividen en grupos por los colores misioneros, rojo, amarillo, verde, azul y blanco.
También, está el grupo naranja, el cual está formado por los adultos que ayudan en la cocina y acompañan a los demás. Todos los días cada color tiene diferentes servicios que prestan a los demás misioneros.
Acá se vive un clima de amor y alegría porque todos tenemos algo en común, la misión un estilo de vida.”

  • El Evangelio es anunciado en las periferias geográficas y existenciales. Misión en Tellier, en la zona de chacras de Puerto Deseado, Jaramillo y Fitz Roy.

Entre el 2 y el 7 de enero se vivieron jornadas misioneras en localidades de la Provincia de Santa Cruz, en el Decanato Norte de esta extensa provincia argentina.
La misión consistió esencialmente en la visita a las casas para rezar con las familias o con personas solas, dar la bendición de la casa, en algunos casos facilitar la posibilidad de anotarse para recibir los sacramentos.
Participaron hermanas, laicos y niños de acuerdo con los diferentes lugares.

Testimonio de la Hermana María Elena Fernández

“En la zona de chacras de Puerto Deseado hay mucha gente, se percibe realmente que estamos ante las periferias geográficas, allí donde se está lejos y muchas veces llegan otros, pero no mucho los católicos.

Se nos ha agradecido que también los católicos ahora salimos a anunciar al Señor. La mayor parte de estos lugares tiene poca atención religiosa y nos encontramos con gente que desea aprender, conocer a Dios, rezar juntos. Encontramos en Jaramillo varias personas que se unen a trabajar y ayudar, pero necesitan ser guiados en el conocimiento de su Fe. En Fitz Roy intentamos buscar gente que ayudara a sostener la Fe católica ya que muchos son evangélicos y los católicos no tienen mucha organización y se desaniman porque se sienten solos en la misión.
La mayor riqueza de estos días ha sido sin dudas el contacto con la gente, familias, ancianos solos, muchos abiertos a recibir a Jesús en su casa.  Creo que es muy importante acercarse uno por uno, la gente lo necesita. En la Patagonia las distancias son muchas, el viento a veces es intenso e invita a quedarse adentro pero el Señor sigue invitándonos a salir y llevar su mensaje de un Dios vivo que camina con nosotros sin temores ni perezas.”
En esta experiencia misionera también se visitaron a los enfermos en el hospital y a hombres privados de su libertad alojados en la cárcel de Puerto Deseado. Ambas fueron experiencias muy fuertes que nos invita a mirar nuestra misión desde la esperanza de un Jesús vivo que nos orienta hacia la vida verdadera.

  • La Misión del Fin del Mundo

Por tercer año consecutivo nuestro itinerario misionero nos llevó a Tierra del Fuego, a la Margen Sur de la Ciudad de Río Grande.
Durante los días 14 y 21 de enero las Hermanas Lucila de la Cueva, María Luisa Castillo y Mónica Cuomo se sumaron al las hermanas y laicos de nuestra Casa de Río grande para hacer una fuerte experiencia misionera allí donde parece que el mundo se termina, pero sabemos que es el lugar donde el Sueño comienza.

 

Testimonio de la Hermana Mónica Cuomo

“Varios adultos y jóvenes de la Capilla Virgen del Rosario (también de Margen Sur, donde anima la Hna. María Badini), se sumaron a nosotras, lo que permitió hacer el Oratorio y visitar de dos en dos, muchas familias. Comenzamos por las que ya habían hecho Catequesis Familiar o de Confirmación.  

El Señor nos usó como instrumentos para reavivar el llamado en varias personas, lo que conmueve profundamente: muchas veces, percibimos el toque de Jesús y las respuestas humildes y generosas a Él.


Luego fuimos manzana por manzana llamando a las puertas:  algunas nos recibieron y fue muy rico el momento de compartir la Palabra orando juntos Mt 7,24-27 con los pasos simples de la Lectio Divina, de lo cual dejamos un folleto guía.


Gracias a la donación de Biblias de todas las Comunidades en el Día de la Gratitud Inspectorial, pudimos entregarlas gratuitamente en las casas donde no había, aunque, muchos ¡la tenían! Quienes la recibieron lo hicieron con gran emoción.

Constatamos el crecimiento en la fe y en la participación en la comunidad “Guadalupe” gracias a las diversas actividades que se ofrecen durante el año; niños que fueron invitados a la Catequesis, al Oratorio o al Apoyo Escolar los años anteriores, están participando o ya hicieron su Primera Comunión; niños no bautizados, ya recibieron este Sacramento; familias tímidas que vivían encerradas en sus casas, se las ve ahora sonreír y sentirse parte de la Comunidad.
Concluimos los días de la Misión con una celebración de la Palabra en que participaron misioneros, misionados, adultos, adolescentes y niños. ¡Fue un gozo ver la apertura de estos a la Gracia!
Nos sorprendió también la actitud de varios Evangélicos que nos abrieron las puertas o el corazón y quisieron compartir la Palabra que llevábamos en una actitud de escucha humilde a lo que tenían la certeza que el Señor les quería decir.
¡Damos gracias al Señor y a quienes fueron instrumentos para enviarnos a esta Misión!”

En el contexto de la Celebración de los 140 años de la llegada de las primeras misioneras a la Argentina y el testimonio compartido por nuestras hermanas y las experiencias vividas en cada una de experiencias misioneras vividas en nuestras comunidades, reafirmamos nuestro SI al llamado que Dios nos hace “Vayan por todo el Mundo a anunciar la Buena Noticia del Reino”.

Queremos seguir las huellas de esas Santas Misioneras, queremos ser en medio de nuestro pueblo “luz y sal”, queremos ser una Inspectoría en salida que va al encuentro de la vida, que comparte con su pueblo su destino, que se une en sus luchas y esperanzas y que les lleva la palabra de Jesús “no teman yo estoy con ustedes”.

Queremos que nuestra Vida sea Misión y que nuestra tierra de misión sea ORATORIO para que nadie quede afuera.

Queremos que en nuestro corazón resuene la voz de Madre Mazzarello: “Quisiera decir algo en particular a cada hermana, pero, a falta de espacio suficiente, os diré a todas que os recuerdo siempre y rezo por vosotras, de manera especial cada día al buen Jesús. Os recomiendo mucho la humildad y la caridad: si practicáis estas virtudes el Señor os bendecirá a vosotras y a vuestras obras, de manera que podréis hacer un gran bien . Carta 68

Que la Auxiliadora nos siga acompañando y bendiciendo.

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