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DATOS ACTUALIZADOS EN DICIEMBRE DE 2010
Pastoral Vocacional

La Pastoral Juvenil Salesiana es la realización operativa de la misión salesiana y es originalmente vocacional, integral, evangelizadora, social y comunicativa. Es esencialmente Pastoral Juvenil Vocacional: acompaña a los jóvenes en la elaboración de su proyecto de vida y tiene una dimensión fuertemente comunitaria. Comprende la vocación como un todo dinámico vinculado a la propia experiencia de vida y que se va construyendo en diálogo consigo mismo, con el ambiente y con Dios

“Procurar descubrir con las jóvenes y los jóvenes la presencia de Dios en los  acontecimientos diarios es uno de los elementos típicos de la Espiritualidad Salesiana. La relación de acompañamiento ayuda a interpretar de manera positiva las situaciones del propio ambiente, las vicisitudes de la historia personal y social, enseña a acogerlas críticamente y a vivirlas con confianza y amor a la vida.

El acompañamiento que se lleva a cabo en el seno de un ambiente educativo constituye una experiencia importante en el itinerario de maduración en el que convergen la acción de Dios, Señor de la historia, y la respuesta libre de las jóvenes y de los jóvenes en su contexto de vida a menudo contradictorio e interpelante. Un eficaz acompañamiento no puede prescindir de una comunidad cristiana de referencia que se presenta como icono de las diversas vocaciones en la Iglesia.

La Comunidad Educativa está llamada a ofrecer un ambiente en el que sean visibles y creíbles las diversas propuestas vocacionales, pero también a configurarse como taller donde las diferentes vocaciones encuentran el terreno abonado para desarrollarse e integrarse recíprocamente.
LOME, n°111-112.


“Todos los miembros de la Comunidad Educativa están llamados a promover una cultura vocacional. A través del testimonio y de los procesos de vida que recorren llegan al descubrimiento de la existencia como don y como proyecto. La vocación no es sólo final del camino de maduración, sino realidad que marca cada etapa y cada fase de su desarrollo. En la lógica de una pastoral juvenil intrínsecamente vocacional, las educadoras y los educadores consideran esenciales la unidad y la gradualidad de los itinerarios. La decisión de entregar enteramente la propia vida es don del Padre. La calidad del ambiente educativo, impregnado de valores cristianos, no sólo atrae a las generaciones jóvenes a Dios, sino que suscita en su corazón el deseo y la disponibilidad de acoger este don y de reafirmar la capacidad de decidirse por una respuesta vocacional de total adhesión a Cristo. El testimonio de los adultos creyentes da calidad a la propuesta del seguimiento de Cristo basada en el ven y verás y ofrece la oportunidad de confrontación con las diversas vocaciones presentes en la Iglesia.
LOME, n° 100.


“La cultura de la globalización parece reducir el espacio entre lo que es un valor de lo que no lo es, y llega incluso a proponer lo negativo como un ideal. La capacidad de optar rectamente y con autonomía es una de las finalidades educativas esenciales. Las opciones se realizan en situaciones muy concretas de la vida cotidiana: algunas son sencillas y ordinarias y otras comprometen mucho más.

Optar implica siempre un proceso de discernimiento entre las diversas oportunidades que se presentan en relación con el fin que se quiere alcanzar. Cuando se acompaña a una persona joven en el discernimiento del proyecto de Dios, estamos siempre frente al misterio de la vida y de la libertad. Como educadoras y educadores es importante ser conscientes de que en la llamada a la vida está la primacía absoluta del amor de Dios que previene, sostiene, acompaña la vocación personal, pero es igualmente necesario tener en cuenta que frente a la gratuidad del don de Dios se entrelazan algunas dinámicas que pueden favorecer y obstaculizar la respuesta a la plenitud de la existencia.

En el descubrimiento progresivo de la llamada de Dios dirigida a cada persona está la fuerza de un irrepetible don vocacional que mueve al cambio y a dejarse modelar por el mismo don. La persona adulta está llamada a ayudar a la joven y al joven a desarrollar una actitud positiva en las confrontaciones del futuro, a gestionar la inseguridad, la inquietud que nace frente a lo que no se conoce, a contribuir a la maduración de motivaciones auténticas en una progresiva purificación. (…) Para optar por comprometerse en la vida consagrada o en el matrimonio cristiano es necesario que una/un joven comprenda quien es el Señor en su vida y cómo lo habita el deseo profundo de darse a Él. Todo compromiso vocacional tiene una dimensión profesional y política. La conciencia de que las profesiones y su ejercicio no son nunca neutrales respeto a la promoción de la vida, lleva a considerar el Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) y el voluntariado como estrategias oportunas para la progresiva clarificación del proyecto personal y como espacios concretos para el ejercicio de la ciudadanía activa y responsable.”
LOME, n° 122-123.

En el Equipo de PASTORAL VOCACIONALreflexionamos en esta dimensión que atraviesa toda nuestra acción educativa-evangelizadora, y  llevamos adelante propuestas que ayuden a todos los educadores a buscar caminos eficaces para el acompañamiento de los jóvenes en la búsqueda y construcción del propio proyecto de vida. Algunas certezas que vamos encontrando: (Cfr SEPSUR, “La dimensión vocacional del carisma salesiano”, CPJ n° 40.)

  • Dios ama a los jóvenes y nos envía a ellos. Él  nos espera en los jóvenes para ofrecernos la gracia de encontrarnos con Él.
  • La persona, imagen y semejanza de Dios, es una realidad sagrada. Es esencialmente libertad: libremente asume un proceso de realización que lo hace responsable y solidario frente a la comunidad humana.  Es un ser relacional: sin el encuentro con el otro no se puede desarrollar como tal.
  • La presencia del educador es mediación de Dios, que lo hace sentir profundamente amado por Él.
  • Los jóvenes son protagonistas de su propio crecimiento.
  • El acompañamiento es clave a lo largo de todo el proceso de educación a la libertad, en la búsqueda de la felicidad.
  • Con la perspectiva de la mirada y de la experiencia de la fe, a través del acompañamiento, distinguiremos la acción de Dios en la vida del joven, lo que puede aún desarrollarse y lo que puede madurar en su proceso vocacional como fruto de un discernimiento compartido.
  • La Pastoral Juvenil  Vocacional se concreta en una planificación de los procesos educativo-pastorales elaborada comunitariamente.

 

 


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